Las agresiones por intolerantes, el gran reto de la democraciaPosted on: 20, MayNOTA: Este artículo es un artículo de opinión a partir de una noticia de actualidad, sobre un nuevo vídeo de violencia por parte de intolerantes. A partir de ella, hablo de la obligación de las mayorías en cualquier aspecto de proteger a las minorías, para igualar las oportunidades. Por favor, comenta tus impresiones al artículo. Hace unos meses, los medios de comunicación publicaron cientos de veces unas imágenes, captadas por una cámara de seguridad de un vagón de cercanías de Barcelona, en las que se veía como un joven de unos 25 años tocaba un pecho y propinaba patadas y puñetazos a una chica de 15 inmigrante, mientras otro chico inmigrante -que luego afirmó no haber hecho por miedo, porque es gay - contempla la escena sin atreverse a hacer nada. Las cámaras de TV se acercaron al domicilio del agresor, que aún así se atrevía a negar lo obvio, y que se pensaba que se libraría de su actuación, probablemente porque no era la primera vez que lo hacía. Afortunadamente, la existencia del vídeo permitió su puesta a disposición judicial. Hoy, navegando en busca de noticias interesantes que comentar he hallado una de una nueva agresión, en este caso verbal y de amenazas, en la que unos chicos de unos 18 años aproximadamente graban cómo insultan al dependiente de un comercio que parece ser un pequeño supermercado, cómo le amenazan, y en todo el rato el dependiente ni les grita ni les levanta la mano ni nada, pero los agresores empiezan a decirle a la gente que se marche sin pagar lo que estaban comprando, y no paran de pedirle entre 5 y 7€ al dependiente - es decir, le están amenzando para atracarle -. Desgraciadamente, nos aburrimos pronto de este tipo de noticias, y eso es una muestra de intolerancia, porque deberíamos aburrirnos de la gentuza que las provoca, no de las víctimas. Lo que a muchas personas nos toca vivir, bien por ser inmigrantes, homosexuales, feos, altos, bajos, gordos, orejudos, llevar gafas, ir bien o mal vestidos, ser un indigente… es un auténtico calvario, que no puede ni debe ser tolerado por nadie. En realidad, todos tenemos algo que puede ser ridiculizado por otras personas. Por eso siempre que presencies un acto de xenofobia (xenofobia significa miedo/aversión a aquellas personas que son diferentes, en cualquier sentido), no te calles. Llama a las autoridades y defiende (con cabeza, claro está) a la persona agredida. De tu actitud, de no reir este tipo de situaciones y mucho menos tolerarlas - en este vídeo se ve como el resto de clientes ríen las tonterías que dicen los agresores - depende la buena convivencia, y la integridad física y psíquica de gran parte de la población. Al parecer, los propios agresores grabaron este vídeo, pero al ver la repercusión mediática que ha tenido optaron por retirarlo, pero algún usuario de YouTube lo ha subido de nuevo. Esperamos que también esta vez se lleven su merecido. Puedes ver un extracto del vídeo, así como el vídeo completo, en 20 minutos Lo que más me avergüenza de todo esto no es que el dependiente sea chino, español o un alienígena verde, sino que en la escasas ocasiones que algún político afirma algo positivo respecto a evitar este tipo de discriminaciones escucho a la gente decir cosas como “con la de cosas importantes que hay que hacer” o “ya están los de siempre dando la nota” cuando en realidad el respeto de las minorías - entendiendo por minorías cualquier grupo de personas que estén discriminadas, como mujeres, homosexuales, transexuales, inmigrantes, enfermos mentales, discapacitados físicos y/o psíquicos - es el pilar fundamental de una democracia. Bajo el amparo de las mayorías se ha intentado legitimar la dictadura nazi, por ejemplo, o la imposibilidad de contraer matrimonio entre personas del mismo sexo, o la negativa a que las mujeres pudieran viajar sin el permiso del marido, la ablación, la pena de muerte - que se aplica en la actualidad a las víctimas de violaciones en algunos países -, guerras… En muchas de las ocasiones es cierto, la mayoría gana, pero no sólo hay que plantearse lo que hace la mayoría, porque por esa regla de 3 nadie podría tocar el violín (porque la mayoría de personas no tenemos violín ni sabemos tocarlo), o ser astronauta, o cualquier otra cosa que te plantees. Lo que sí que puede hacer esa mayoría es permitir que cada persona decida si quiere o no tocar el violín, o astronauta, o cualquier otro aspecto de su vida. Es decir, permitir vivir en libertad. Por eso, aunque los inmigrantes sean minoría, por ejemplo, al resto de personas nos toca, como mayoría que somos, encargarnos de protegerlos, y de este modo, estamos mejorando nuestra propia calidad de vida, reduciendo los conflictos, la marginalidad, etc. Y es a este tipo de IGUALDAD a la que nos referimos tanto en Protomedicos como cuando cualquier colectivo trata de estos temas, y nadie se refiere nunca a igualdad en la forma de vestir - porque de hecho hay gente discriminada por este motivo -, actuar, pensar, comer… como los intolerantes pseudointelectualoides se empeñan en pregonar, ridiculizando la lucha de muchos colectivos en el mismo sentido. Hoy necesitaba reivindicar un poco, que estor reflexivo, y ver esta noticia ha despertado mi vena creativa. En primera persona: Miedo a la HomofobiaPosted on: 3, Mar
Miedo a la homofobiaSoy lesbiana y cuando salgo con mi novia intento comportarme de manera normal, como el resto de parejas que pasean por la calle, que es la única forma de que la gente deje de vernos como algo raro. Pero no puedo y todo por el miedo que siento a que algún homófobo pueda agredirnos verbal o fisicamente por el simple hecho de tener distinta condición sexual que él. Si te parece mal que esta gentuza salga a la calle, lee la parte A Si por el contrario, ya sabías que hay gente tan intolerante, sigue leyendo (A) Por increíble que parezca, los homófobos y homófobas e intolerantes en general salen a la calle todos los días, y cada vez que se cruzan con alguna persona que no se corresponde con su estricto modelo social, les discriminan, insultan, agreden, e incluso asesinan. (B) A esta chica, y a cualquier persona potencialmente víctima de los/as intolerantes, le recomendamos que sea ella misma, sin miedo a la gente intolerante, porque como bien dice es la única forma de que la gente deje de vernos como algo raro. Eso sí, mientras eres tú mismo, tienes que tener una mínima precaución, igual que de pequeño te dicen que no hables con desconocidos, y prever el riesgo en casos determinados que sepas que se concentra un alto número de homófobos y homófobas. Ese es mi consejo: una cierta precaución es lógica, pero el miedo no puede limitarte ni impedirte que seas feliz. Y cuando sufras una agresión, denúnciala directamente o con la ayuda de alguna asociación. A propósito de la alusión a la condición sexual de los intolerantes: las personas cuya identidad sexual reprimen (y afirman ser heterosexuales) son MUY homófobas. |
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