El abordaje social/colectivo de la salud-enfermedad:el qué y el para qué.
Artículos | tdomf_6c561 | julio 27, 2010 at 11:22Por Sagrario Lobato Huerta
- Especialista y Maestra en Medicina Social por la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, México, D.F.
- Coordinadora del depto. de Investigación del Centro Mexicano Universitario de Ciencias y Humanidades, Puebla; México.
- Profesora por asignatura en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.)
Introducción
En este momento de la historia, casi nadie niega ya que la salud-enfermedad se genera, expresa y afecta lo social y lo biológico, la/el individuo y el colectivo. Pero mientras algunos le otorgan una mayor importancia a los aspectos biológicos, otros lo hacen sobre lo social: El debate individual / social no se hace esperar, pero incluso entre aquellos que trabajan sobre lo social y colectivo de la salud se encuentran discrepancias. Las visiones diferentes que existen dentro del ámbito social de la salud-enfermedad son las que se desarrollarán en este ensayo.
Sin el ánimo de ser esquemática, pero intentando realizar un ejercicio para diferenciar las perspectivas sociales que existen, este documento desarrollará lo que he llamado las visiones conservadora y crítica del abordaje de la salud-enfermedad. Sin estar completamente segura que sean los términos más apropiados, me atrevo a utilizarlos en la medida que me remiten al para qué de estas concepciones, y facilitan el entender sobre el quehacer respecto a la salud-enfermedad. Así, relaciono la perspectiva conservadora con la Salud Pública Clásica y la crítica con la Salud Colectiva. Lo anterior no implica que la Salud Pública Clásica sea sinónimo de conservador, ni que la Salud Colectiva lo sea de emancipación. No las llamo así desde su inicio, porque la Salud Pública de algunos países latinoamericanos, como Colombia y Brasil, ya fue deconstruida a partir de su crisis y transformada en su praxis como Salud Colectiva y/o Salud Pública Crítica; mientras que en el caso México, tanto la Salud Pública y la Medicina Social están evolucionado a la Nueva Salud Pública y Salud Colectiva, respectivamente; sin embargo, esta deconstrucción aparentemente sucede sólo en su forma, no en su fondo.
Valga la aclaración que el interés que me motiva no es desarrollar antagonismos entre la Salud Pública clásica y la Salud Colectiva, sino señalar las disimilitudes entre perspectivas y ofrecer información relevante sobre estos campos.
Antecedentes
El carácter y las determinantes del proceso salud-enfermedad (en adelante s-e), han sido objeto de polémica periódica desde el s. XVIII. En este debate se han confrontado dos posiciones distintas. La primera, que conceptualiza a la s-e como un fenómeno natural-biológico y resalta el estudio de factores causales, esencialmente de carácter natural. Por otro lado, la segunda conceptualiza al proceso s-e como un fenómeno histórico-social conformado por una compleja estructura en la que los procesos sociales determinan y subsumen a los procesos biopsíquicos.
Los modelos cuya base explicativa fundamental se basan en la perspectiva natural-biológica (teoría del germen, teoría del riesgo, historia natural de la enfermedad, red de causalidad) tienen un desarrollo acelerado en los momentos en que las formas de organización social requieren de un control progresivo de la naturaleza y de condiciones mínimas de salubridad para garantizar la producción capitalista, la ampliación de mercados y sus prácticas de aseguramiento. Mientras que los modelos que plantean explicaciones desde lo social, tienen mayor visibilidad e impulso en los momentos de crisis y reorganización de las formas de acumulación del capital o en las coyunturas históricas caracterizadas por una amplia movilización popular. El primer modelo corresponde a la perspectiva conservadora del abordaje social-colectivo de la s-e y el segundo a la perspectiva crítica.
La crisis del paradigma conservador
A la perspectiva conservadora de la salud se corresponde la práctica dominante de la Salud Pública clásica a través de servicios de salud que intervienen en la historia natural de la enfermedad, es decir, sus acciones son de prevención primaria, secundaria o terciaria. La prevención en ningún momento propone acciones estructurales; la historia natural de la enfermedad, si bien hace mención de “poblaciones vulnerables”, no explica cómo es que dichas poblaciones se vuelven vulnerables y por tanto deja de incluir los aspectos sociales, económicos, políticos y culturales.
La concepción conservadora y hegemónica sobre s-e, ha permitido la consolidación de sistemas de salud cuyas acciones abordan casi exclusivamente las causas y los efectos. En su mayoría de acciones, la respuesta social se dirige hacia el tratamiento del daño, más que a promover el estado saludable de la población.
Dicha concepción entra en choque a partir de fines del siglo pasado, en la que la humanidad enfrenta uno de los más grandes descalabros de la vida: el mundo se ha dividido en “norte y sur”, y no sólo por su geografía, sino por sus evidentes inequidades en salud, por su injusticia social, como lo muestra el documento de la Comisión de Determinantes Sociales de la Salud de la OMS. Así, como ha ocurrido en las épocas de mayor conflicto social, las actividades científicas experimentan tensiones que muchas veces terminan por provocar una crisis de los paradigmas científicos. Corresponde trabajar y defender la vida, en una época en que el capitalismo avanzado pone en evidencia una faceta de la globalización como expansión del terror. Para ese trabajo en defensa de la vida, es necesaria una noción de salud-enfermedad como proceso dinámico, en donde participan aspectos sociales y biológicos, pero en donde los primeros subsumen a los últimos, siendo la Salud Colectiva-Salud Pública Crítica quien está desarrollando este papel.
Reflexiones finales
Admitir una noción conservadora de la s-e puede ser, hasta cierto punto, una posición cómoda, en la medida en que parece ser la concepción dominante en la sociedad y en los sistemas de salud. Esto explica que la práctica de la Salud Pública por lo general se concrete en acciones sobre la cadena de causalidad, la asistencia médica, y la lógica financiera, dejando íntegras las estructuras sociales que generan la enfermedad. Atender únicamente el daño, en lugar de ir a los orígenes sociales de la salud-enfermedad, nos condena al fracaso en esta “lucha” contra el padecimiento y el dolor.
La Salud Colectiva por su parte, parece abrir nuevos espacios desde dónde estudiar la salud-enfermedad. Ofrece contenidos teóricos y propuestas metodológicas suficientes para ir tomando nuevos objetos de estudio, con intenciones muy claras de transformación. Aún así, en varios países, como en México, debe aún superar algunas deficiencias, a saber: Mientras la Salud Pública ha sido disciplinada y productiva en la generación de acciones para la contención y paliación de la enfermedad, la Medicina Social/Salud Colectiva se ha visto prolífera en la generación de conocimiento, pero con dificultades para generar propuestas de acción, que logren transformar las condiciones de S-E y su atención. Considero que esto se explica en parte por su corta “historia de vida”, así como por la escasa cantidad de recurso con que cuenta (humano, económico), si se le compara con la Salud Pública.
Las crisis e inequidades provocadas por el sistema neoliberal, a la larga, no podrán ser contenidas más por el Modelo Médico Hegemónico. Sin embargo, no se trata de desechar la Salud Pública, sino de reconocer sus aportes y sus deficiencias, y hacer los esfuerzos por superarla desde la Salud Colectiva/Salud Pública Crítica, replanteando su papel, construyendo una nueva manera de ser salubristas; la defensa de la vida recuperando la dignidad; la promoción a la salud; la inserción de la mujer como sujeto de ser, saber y hacer la salud pública; el hacer revolución verde (ecológica) en un ambiente historizado; el democratizar la salud a través de la ciudadanización empoderada en “microrregiones de salud” y que el estado cree las condiciones de equidad.
Referencias
• OMS. Comisión de Determinantes Sociales de la Salud (CSDH). Desigualdades en materia de salud, inequidades y determinantes sociales de la salud, en: Lograr la equidad en salud desde las causas iniciales a los resultados justos Pág. 6 a 13, 2007.
• Sergio Arouca. El surgimiento de la medicina preventiva. En Sergio Arouca. El Dilema Preventivista. Argentina, Lugar Editorial, 2003. Cap. III. Pág. 103-149.
• Carmen Texeira. Promoción y vigilancia de la salud en el contexto de la regionalización y de la Asistencia en Salud. Cuadernos de Saude Pública. Scielo
• Almeida Fihlo, Naomar, Paim, S. Jairnilson. La crisis de la salud pública y el movimiento de la salud colectiva en Latinoamérica. En: Cuadernos médico sociales (75).5-30. Centro de estudios sociales y sanitarios. Rosario, mayo 1999
• Video “Las cuatro caras de la salud y enfermedad”
• Presentación en power point de “Las 5 caras de la nueva salud pública”



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