El reto de la reforma de los servicios de salud pública

Protomedicos | Noel Rojas Bonet | septiembre 25, 2008 at 22:42

Margalida Buades
Directora General de Salud Pública. Conselleria de Salut del Govern de les Illes Balears.

Antoni Plasència i Taradach. Director General de Salud Pública. Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya.

La agencia de comunicación 4vents, que es la que promociona la escuela de verano sobre Salud Pública que se celebra estos días en Menorca, nos ha enviado distintos artículos, por lo que hemos seleccionado los más interesantes, y los hemos publicado.

Cada vez más se va incorporando al pensamiento colectivo la noción de que el estado de salud de las personas y de las poblaciones está directamente relacionado con factores que se extienden más allá del ámbito de acción del sistema sanitario. Sin dejar de reconocer que la mayor parte del sistema de salud cumple una función muy relevante, cuando la enfermedad está instalada en las personas, curando, cuidando, investigando e innovando sobre las enfermedades y los padecimientos crónicos, hace falta que exista en el propio sistema de salud una parte que extienda también su mirada hacia las causas de los problemas de salud y, aún más, hacia las causas de las causas. Esto significa desarrollar estrategias y acciones que permitan actuar sobre los factores que determinan la salud y que están en las redes sociales, en las condiciones de trabajo, educación, vivienda, seguridad, además de la acción desde el propio sector sanitario. El reto es trabajar con los que tienen como responsabilidad principal estos ámbitos, por tanto desde una perspectiva intersectorial.

El conjunto de actividades y de servicios que realiza el sistema de salud en este sentido es lo que denominamos salud pública y que se define como el esfuerzo organizado para promover y proteger la salud y prevenir la enfermedad. Este conjunto de grandes funciones, de gran impacto social y a la vez oculto en general a la ciudadanía, está llamado a tener una dimensión muy relevante. Una sociedad cada vez más informada y exigente hacia la acción de lo público va a exigir creciente cuotas de autoresponsabilidad respecto de su propio estado de salud a través de un ejercicio responsable de sus actividades y conductas. Pero al mismo tiempo va a demandar cuotas crecientes de seguridad que generen confianza respecto del control eficaz de los riesgos para la salud. Pensemos en la potencial trascendencia para la salud de determinadas actividades de los operadores económicos, por ejemplo en la alimentación o en la contaminación del medio ambientar, o en los estilos de vida individuales que terminan condicionando un estado de salud colectivo o individual. Esta relevancia social, sin duda derivada del valor social otorgado a la salud y a la necesidad de verse libres de las amenazas a la misma, desde la perspectiva del modelo organizativo y, estrechamente dependiente, del esfuerzo inversor para disponer de unos servicios eficaces precisa de una debate que va en la línea de definir el modelo de servicios para afrontar esta realidad. No olvidemos que menos del 2% del presupuesto sanitario va dedicado a intervenir sobre el conjunto de determinantes sobre la salud que explican más del 75% del estado de salud individual y colectivo.

 Es por esto que, en el marco de la Escuela de verano de salud pública que se celebra estos días en el Lazareto de Maó, se va a realizar los días 22 y 23 de septiembre un encuentro con los máximos responsables y expertos de la salud pública del estado y de las comunidades autónomas sobre las reformas de los servicios de salud pública y que, sin duda, van a tener como referencia una gran parte de las consideraciones previas.

 Esta reflexión tiene como objetivo debatir sobre las políticas que han de centrar y articular las reformas de la salud pública. El encuentro va a centrarse sobre las propuestas de modelos organizativos y en el intercambio de experiencias con las instituciones que han emprendido reformas, o están en proceso de hacerlo.

 Los contenidos a abordar recorren los temas más candentes de una reforma de profundo alcance. Así, la agenda abordará el análisis de la situación y las tendencias de los procesos de reforma de los servicios de salud pública emprendidos en el mundo, en Europa y en España. También se tratará cuál ha de ser la naturaleza y los contenidos de los servicios de salud pública, el perfil profesional y los nuevos modelos de formación que han de permitir disponer de profesionales competentes en los retos del ejercicio de las nuevas actividades que den respuesta a las funciones de la salud pública. También va a prestarse atención al análisis de las experiencias innovadoras i concretas desarrolladas a partir del paradigma emergente de la salud pública, que expresan la incorporación de la dimensión de la salud en todas las políticas. Así los programas de intervención en las reformas integrales de los barrios o las actividades de salud pública realizadas con los operadores económicos, interviniendo sobre aspectos como la alimentación saludable, así como la emergente estrategia de la evaluación del impacto en la salud van a permitir analizar las dimensiones de la reforma desde referencias reales.

 En definitiva, si las actividades de salud pública, con un alcance y visión tan amplio, son consideradas como una prestación del sistema de salud y que, por tanto, ha de ser provista con criterios de equidad a una población que raramente hace una demanda explícita de estos servicios, va a demandar primero una visión compartida y luego una profunda renovación de la estructura y funciones actuales de los servicios. Esta oportunidad, que por su propio contenido y naturaleza van a estar generalmente en el terreno de las responsabilidades de las administraciones públicas, es un desafío estimulante para quienes se ocupan de la salud pública en su empeño en contribuir a la mejora del estado de salud colectivo y de sus determinantes. 

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