Los médicos reclaman la legalización en España de los “vientres de alquiler”
Bioética, Derechos Humanos, Ginecología, Opinión, Profesionales, política | Jaume Cañellas Galindo | Julio 8, 2008 at 0:03
En España, a diferencia de países como Estados Unidos o el Reino Unido, la Ley de Reproducción Asistida declara ilegal la práctica de las “madres de alquiler”, en que una mujer “cede” su útero para que, a través de una fecundación in vitro, se le implanten los embriones de los futuros padres.
Este tipo de maternidad es una de las cuestiones que se han abordado en el XXIV Encuentro Anual de Medicina Reproductiva de Europa (ESHRE), en el que los expertos españoles han coincidido en destacar la necesidad de legalizar una práctica que aún está muy estigmatizada en la sociedad.
La destacada bióloga Anna Veiga, del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, ha afirmado que “valdría la pena” despenalizar este procedimiento, si bien ha subrayado que su uso no se debería generalizar, sino que se tendría que aplicar “de manera pormenorizada”, tras examinar detenidamente cada caso.
Límites de la fecundación ‘in vitro’
Anna Veiga ha explicado que en España existe un “consenso” no escrito entre los profesionales de la medicina reproductiva para que no se trate a mujeres de más de cincuenta años, que es la edad aproximada en que termina el ciclo de reproducción natural de la mujer.
Sin embargo, siempre hay profesionales dispuestos a satisfacer las demandas de sus clientas, como la española de 67 años que dio a luz gemelos a finales de 2006 o la austríaca de 66 años que tuvo recientemente a su segundo hijo.
“Una mujer a los sesenta años no es que sea estéril, es que se le ha acabado el período reproductivo”, señala Veiga, que considera que, ante casos como estos, es la sociedad la que debe determinar hasta qué momento es adecuado ayudar a estas mujeres.
“No somos nosotros los que decidimos si es éticamente adecuado llevar a cabo una fecundación a estas edades. Es toda la sociedad la que debe decidir si las mujeres pueden tener hijos más allá de los cincuenta años”, ha insistido la prestigiosa bióloga.
Lo cierto es que cada vez son más las mujeres que retrasan su maternidad y que, por tanto, precisan de una fecundación in vitro para poderse quedar embarazadas.
Sin embargo, no sólo la edad avanzada dificulta que estas mujeres se queden embarazadas, sino también el hecho de que, al ser más mayores, hayan estado más tiempo expuestas a factores externos que “interfieren” en el ciclo reproductivo femenino, como son algunos productos derivados de la combustión de la gasolina, de los cosméticos o los insecticidas.
“Hay un aspecto social y también químico“, ha precisado la doctora Carme Valls, directora del Centro de Análisis y Programas Sanitarios CAPS, que ha pedido que estas mujeres, antes de iniciar un tratamiento de fertilidad, tengan en cuenta si han estado expuestas a productos nocivos, para evitar someterse a un tratamiento que, pese a ser largo y costoso, puede no ser exitoso.
Por conciencia, siento la necesidad de añadir una opinión personal y profesional (como médico psiquiatra);
Ya era hora de que algún médico en ESPAÑA pidiera esta legalización, pero NO OLVIDEMOS que la reforma de la ley del aborto debería tener en cuenta el caso del “vientre de alquiler“, porque es un ejemplo claro de cuando la maternidad y/o paternidad del feto está determinada por un “contrato legal” y no es la mujer gestante la madre del mismo (aunque lleve al feto en su propio cuerpo) y no puede decidir únicamente ella sobre la vida de ese feto.
Legalizar el aborto en las primeras semanas de un embarazo es imprescindible, pero restringirlo al máximo en las últimas semanas también es esencial. Porque la decisión de abortar o no abortar debe ser de la mujer gestante en general (salvo excepciones como la mencionada), pero siempre teniendo en cuenta que ya estamos totalmente formados y en completa interacción con nuestro entorno en las últimas semanas de embarazo y YA SOMOS “PERSONITAS” con algunos derechos humanos.
Las mujeres y los hombres tenemos los mismos derechos en igualdad y deberíamos legalizar el concepto de “persona”, iniciándolo cuando ya somos humanos completamente formados dentro del útero y en interacción con nuestro entorno más próximo (en los tres últimos meses del embarazo).
No volvamos a los extremismos, SÍ al aborto pero CON LÍMITES, con plazos claros, indicaciones reales contrastadas por profesionales competentes de la red pública y gratuita, sin excusas médicas falsas.



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